Ya el año pasado introduje en mi web personal a Freddy entre el elenco de los queridos amigos a quienes admiraba. No era para menos. Tener un espacio radiofónico dedicado a la difusión de la cultura y al crecimiento personal es un esfuerzo mastodóntico hoy día, y aún más si se hace para los radioyentes de un área en principio limitada (la Bahía de San Francisco), pero inabarcable por mor de internet (no lo olvidemos) promocionando a escritores no respaldados por los emporios literarios existentes.
Con su voz cálida y acogedora y haciendo uso de ese castellano eufónico que sólo gastan con naturalidad nuestros hermanos del otro lado del Atlántico, Freddy ha construido un espacio común que podemos considerar como poco menos que una sala de reunión en la que público y autores tienen las puertas abiertas para coincidir y conocerse "de tú a tú"; y no sólo desde el punto de vista mediático, esto es, para promocionarse, sino, lo que es mucho más importante, desde el humano.
Compañeros de oficio como la exitosa Blanca Miosi, cuya intercesión para coordinarnos a todos ha sido indispensable, Heberto Gamero, Enrique Laso, María José Moreno, el impecable y caballeroso intelectual José Luis Palma, Mercedes Gallego (nuestra Agatha Christie de Amazon), Roberto López Herrero, Olga Núñez Miret, Adelfa Martin, el magnífico David de Pedro, Kassandra Finol, Isabel Acuña, Al Tirado, Luis Endera, Jordi Díez, Mar Andrés Thomas, Marlene Monleón, Fran de la Sierra, mi querido Paul Andreas Wunderlich, Javier Valverde, entrañable amigo y compañero de algunas aventuras (y las que nos quedan), Jonás Cobos, Jesús Ángel de las Heras, José Enrique Serrano Expósito, al igual que yo mismo hemos sido hasta la fecha los modestos creadores de compartido oficio a quienes la generosa amabilidad de Freddy nos ha dado voz en las ondas para hablar de nuestras vidas, contar nuestras aventuras y desventuras y coloquiar desenfadadamente sobre esas cosas íntimas y a veces tan personales que nos afectan a todos.

Muchísimas gracias, Freddy, por tu esfuerzo y por regalarnos desde San Francisco (California) ONDAS DE LA BAHÍA, que por ser emanadas de tu persona, sabemos que son muy buenas ondas. Sea extensivo este agradecimiento a tus radioescuchas, a quienes deseo desde aquí que no pierdan nunca la sonrisa ni el placer de la lectura.